Aprendí a saber hablar igual que a saber callarme. Ahora y siempre, que siempre será ahora.
9 de agosto de 2011
temblor 150
-No estamos hablando de eso.
Su pudor me hizo sonreír. Di algunos pasos, y oí que el hacia lo mismo a mis espaldas.
+¿Y de que estamos hablando si se puede saber?
-¡Da igual! .. ¿te gusta este lugar o no?
Me dí la vuelta y le miré:
+¡TU! sabias perfectamente que ellos no estarian aqui ¿verdad?
El arqueo las cejas
+No has venido aqui a buscarles.. ¿a que no? -insistí.
El levanto las dos manos en señal de rendición.
-¿Qué quieres que te diga?
+Lo que querias era ponerme a prueba - dí un paso hacia delante para acortar la distancia que nos separaba; empezaba ha hacer tanto frio que senti el calor de su cuerpo aunque no nos tocabamos- dime la verdad.
-Eso es lo que intento decirte, y tú no quieres comprenderlo..
+Osea.. ¿que solo me has traido para estar a solas?
Avance otro paso, pero el retrocedió.
-Y enseñarte este lugar, ¿te gusta?
+Me has traido engañada
Otro paso mio hacia delante, otro suyo hacia artás. Su sonrisa se ensanchó.
-¿Te gusta o no?
+Sabías muy bien que no ibamos a encontrar a nadie.
Los dientes le centellearon entre los labios.
-¿Te gusta?
Le estampe las manos en el pecho.
+Sabes que si. Sabías que me encantaría.
Le golpeé el pecho una vez más, y él me sujeto las muñecas. Durante unos instantes nos quedamos así, él mirándome desde arriba con una media sonrisa en los labios, y yo mirandolo desde abajo. Parecia un cuadro: Amantes jóvenes en el bosque crepuscular. Era un momento perfecto para que me besara, pero no lo hizo. Se me quedó mirando fijamente y, para cuando me di cuenta de que podía ser yo quien lo besara a él, advertí que su risueña expreción empezaba a desvanecerse. Derrepente me empujó las muñecas hacia abajo y las soltó.
-Me alegro. - me susurró.
Le lance una mirada ceñuda.
+Deberías haberme besado.
-Debería.
No podia dejar de mirar la curva suave y triste de sus labios, tan suave y tan triste como su voz. Pensaba en lo mucho que anhelaba que me besara, y en lo absurdo que era que aquel beso me importara tanto.
¿Y porque no lo haces?