Es como si alguien te regalara uno de esos puzles de caballos, de una foto de un bebe en una tasa o de las cataratas del Niágara, que se supone que ha de encajar, pero no.. así que ahora dime las cosas que yo nunca te dije, por que las cosas que nunca se dicen, son las más importantes. Guarda, por favor, la felicidad que te di como si de mantas se tratase y sácala cuando la necesites. Te amé con esa clase de amor que había rezado por sentir cuando no era más que una niña y que ahora rezo por no volver a sentir nunca más. Siempre pensaba que en esa ocasión lo haría bien, que no repetiría aquello que creo que fueron errores, como la última vez. Pero no es tan sencillo. Aquella mirada en sus ojos, la forma de morderse el labio, su corte de pelo en la nuca, nuestras conversaciones sobre los domingos, sus caricias.. por un momento pensé que.. en fin, me equivoqué.