Pensaba que no estaba preparada para hablar de ello, hasta que me sonrío y susurrando me prometió que eso no iba a volver a pasar, el no lo permitiría. Tranquila me decía, mientras acariciaba mi mejilla. -Tranquila, yo estoy a tu lado. Se me pasan eternos los minutos que no se nada de ti y fugaces son los que contigo estoy, así que dime, dime que eres tu. Voy a besarte por millonésima vez, y una vez más y otra, y otra, y luego, si conseguimos parar, nos decimos hasta pronto.