15 de septiembre de 2012

Hagamos un trato:


Por cada lágrima, una sonrisa. Por cada duda, un consejo. Por cada malestar, un abrazo. Por cada tarde de domingo, un entretenimiento. Por cada llamada de madrugada, una contestación. Por cada cabreo, un guiño. Por devolverme todos mis te quiero. Por los lo siento que nunca escuché. Por las veces que te equivocaste y yo sin motivo te perdoné. Por el contrario, yo no te pido nada. Y sin embargo, te lo daré todo. Mis mejores despertares, mi más grande sonrisa, mi mayor virtud. 
Comprenderé tus rabietas, escuchare tus quejas, te guiaré en tus dudas. Te querré, ahora y siempre, que siempre será ahora.