12 de octubre de 2011

Digo que amo a la gente, que me encanta convivir cuerpo a cuerpo y palabra a palabra con todas las personas que me rodean; también digo aunque sé que no es verdad que lo más bonito es sufrir por amor, y que yo no estoy enamorada. Pero si se cruzara la perfección en mi camino, no me resistiría a ella, vendería casi todo lo que tengo por ser conocida como la persona más perfecta jamás vista. Pero también sé que seguiría siendo infeliz, aunque aceptaría un pacto con el diablo para permanecer perfecta eternamente; sería infeliz, porque me he dado cuenta de que duele más sentir que no eres la persona que quieres ser, que sentir que no estás como quisieras estar. Estoy segura de que entre mis mentiras hay una que sí es verdad; digo que no estoy enamorada, pero sí lo estoy, no lo quiero reconocer, pero lo estoy; estoy enamorada de todas y cada una de las personas que esperaban mucho más de mi y me han visto caer, de las personas que querían que les entregara todo y a las que decepcioné, de las personas que estaban ahí siempre esperándome y a las que yo era incapaz de ver, enamorada de los necios y de la necedad, enamorada de los incongruentes y de la incongruencia, enamorada de los enamorados y del amor. De ti, de mi, de mis padres, mi hermano, mi perra, de los que me querían y yo nunca vi.